Lodo al emparrillado

El fútbol americano recibe cuestionamientos de sus propias entrañas. Se pone en tela de juicio el costo alto de mantenimiento, los viajes, la alimentación, y supuestas faltas administrativas en el...

El fútbol americano recibe cuestionamientos de sus propias entrañas. Se pone en tela de juicio el costo alto de mantenimiento, los viajes, la alimentación, y supuestas faltas administrativas en el equipo de la UNAM. Lodazal que afecta el desarrollo del deporte, en medio de una crisis de divisiones y enconos, mal tiempo, lodazal que todo lo ensucia.

Jueves, 17 de Noviembre de 2011 a las 23:22 hrs.

Por Alberto García/Receptor

En la semana en que el Rector de la UNAM, José Narro Robles protestó para otros cuatro años al frente de la Máxima Casa de Estudios, la revista Proceso dinamita con un reportaje los cimientos de la rectoría, por el hecho de apoyar el fútbol americano.

El artículo de la reportera Beatriz Pereyra pone en tela de juicio el valor histórico del fútbol americano como el “deporte emblemático de la institución”. Cuestiona el por qué tiene un presupuesto de 20 millones de pesos anuales, cuando otras disciplinas no tienen ni el 5 por ciento de esa cantidad.

Pero no escarba en los anales de la historia, sobre todo en un país donde el deporte amateur es tan poco difundido por los medios de comunicación, o ¿acaso los periódicos, revistas, radiodifusoras y televisoras difunden los torneos de basquetbol estudiantil, volibol, natación, gimnasia, esgrima, ajedrez? Ojalá lo hicieran.

Parece que les pesa que el deporte emblemático de la UNAM, del IPN, del ITESM, UDLA, UANL, UAC, UACH, UAChapingo, Universidad Anáhuac, UAEM, y las demás principales universidades e Instituciones de educación superior en el país, sea el fútbol americano, deporte vanguardia entre los estudiantes. Y eso no es de ahora, es desde hace por lo menos 7 décadas.

Cuestionan su presupuesto, cuando se sabe que el fútbol americano es un deporte oneroso, por su utilería, grupo de entrenadores, servicio médico, alimentación, viajes, mantenimiento de campos, uniformes, entre otros.

El soccer por ejemplo, con un entrenador, 15 jugadores con short, zapatos de tacos, y un balón la pueden armar. El fútbol americano no.

Cuestionan los viajes de Pumas a Estados Unidos ¿por qué contra equipos de la división III, equipos cristianos del mismo nivel de los mexicanos?

Con todo respeto, no tienen ni idea de lo que escriben, ya que todos los equipos, incluídos los Borregos de Frank González, se miden con ese nivel, y aún así es difícil vencerlos.

Cuestionan los anillos de campeones que les dan los jugadores. Es un tradición de más de 50 años, que nadie había cuestionado antes. Sí, son de oro, y como diría la mamá de Lucerito ¿y?

Es una tradición muy arraigada en el fútbol americano de Estados Unidos, adoptada por los mexicanos, y es un orgullo el portarlo y lo que representa haber defendido los colores de la institución. El dinero sí podría servir para alimentar indígenas taraumaras, choles, otomíes, lacandones, pero la realidad no es así, desafortunadamente.

Cuestionan el jugar en el estadio Olímpico, porque es muy caro su apertura al público, sobre todo en los duelos clásicos ante el IPN. ¿Porque no se van a jugar al estadio de prácticas?, bien, mejor que se juegue a puerta cerrada en el campo cuatro, o más barato, en el estadio del velódromo con capacidad de 500 personas, total , en el Olímpico para qué, si serán 40 mil personas las que disfrutarán el partido, y si no toman fotos pues se les olvidará con el paso del tiempo.

Que desatino el que no vean que el fútbol americano, particularmente el de la UNAM, IPN y UANL son los únicos deportes amateurs capaces de congregar más de 40 mil personas en un sólo partido, y que muchas veces esas entradas son superiores al fútbol soccer profesional.

Cuestionan que es mucho dinero para un deporte “emblemático” que contraviene los principios republicanos de un México golpeado por las crisis económicas y que todo debiera verse con el ángulo de la pobreza extrema.

El otro punto del artículo es denostar la labor del coach Raúl Rivera. Se le van con todo, con información de sus detractores, el caoch Salas, con tufo de la administración anterior, y con una auditoria que revela irregularidades administrativas, que aún no han informado las autoridades cómo se subsanaron y si se resolvieron, o en su caso, si ameritan sanciones correspondientes.

Lo que se nota es que claramente hay una mano que mece la cuna, una intención por desprestigiar al coach Rivera, al Rector Narro y a la UNAM toda.

Lo que se busca es amedrentar al reelgido Rector y motivarlo a que flaquee ante dos periodicazos y destituya al actual entrenador en jefe de Pumas.

Sí, la cabeza de Rivera está pendiendo del piso 7 de la Rectoría.

Ahora se sabe que si cae Rivera, podría entrar el coach Eduardo Lozada al frente de Pumas. Él dice que sabe como hacerlo, seguro que no habría ya viajes a Estados Unidos, ya no se jugaría en el Olímpico, ya no habría complementos alimenticios, ya no habría sueldo para los coaches, estos harían su trabajo comprometidos al 100 por ciento por puro amor al arte. Sí, él sabría como hacerlo, y además lograr mantener el nivel portagónico y ganador de la escuadra. Puma feliz.

Veremos que tanto influyen reportajes criticos pero imprecisos, cuestionadores pero sesgados a una intención determinada: golpear y desprestigiar al fútbol americano estudiantil de la Máxima Casa de Estudios.

Lo bueno es que el actual reelgido Rector sabe de fútbol americano, de su valor formativo, de su peso en la formación integral de los estudiantes, del aprendizaje para el trabajo en equipo, para el respeto a las reglas, para el hábito a la disciplina y dedicación diaria.

Él es el hombre más informado en la UNAM. Él sabe si las irregularidades en la auditoria merecen el cese del actual entrenador, pero sobre todo, el sabe desde ahora en quién pondría la responsabilidad del fútbol americano, o en el peor escenario, desmantelar el programa, anhelo de muchos otros rectores, que pensaban en convertir todos los emparrillados en canchas de fútbol soccer.

Grillar tiene sus consecuencias, esperemos que no sean las que después nos lamentemos. Sobre todo porque debilitar el fútbol americano de la UNAM, golpearía a todo el fútbol americano nacional, por lo que éste ha representado en los útlimos 70 años.

Al tiempo…

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